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jueves, 27 de agosto de 2015

Se debe incluir al hombre en la lucha por la igualdad de oportunidades


Una de las incongruencias que he notado a través del tiempo al interactuar con mujeres que militan en el feminismo es la de no preocuparse mucho por la integración de hombres en la pelea para que no hayan desigualdades de género. Dicho fenómeno limita el alcance que tiene el feminismo de trastocar la mentalidad de la humanidad y erosionar en la mayor medida posible la discriminación que han sufrido las mujeres a través del tiempo y ciertos problemas -de carácter grave- que siguen viviendo hoy día.

Hay una coyuntura actual que las mujeres deben aprovechar: no vivimos en la sociedad del pasado. A pesar de que todavía hay mucho que debe de hacerse a favor de la protección de los derechos humanos, sin importar el sexo u otras variables, hoy día es más fácil incidir en la mentalidad de cada persona que interactúe en los distintos vínculos sociales que han aparecido con el desarrollo tecnológico conocido como internet y allegados a éste. Muchos movimientos actuales se mueven en el ciberespacio. 

Hay hombres con los que he dialogado y, más o menos, en lo común, me dicen lo siguiente: ‘’Yo creo en que a las mujeres hay que darles las mismas oportunidades que a nosotros, pero no creo en el feminismo’’. En primera instancia suena una contradicción errada, desde una perspectiva semántica de lo que significa el feminismo, y puede que lo sea, pero existen factores que hacen un vaivén de confusión para aquellos hombres que no se han integrado a esa causa, pero sí aceptan que hay que darles apertura a las féminas. Dicho fenómeno ha de deberse, quizás, entre otros asuntos, porque algunas mujeres usan la coyuntura anteriormente mencionada para presentar posturas radicales que intentan denigrar a todos los hombres, ofreciendo incluso la amenaza de que a muchos se les debiera amputar el pene. Y no, dichas radicales no buscan una mejoría realmente efectiva para el sexo femenino, sino una forma arraigada de desquite social por la imagen proyectada de los maltratos que han sufrido desde tiempos arcanos, pero que quieren hacer cargar a individuos que no vivieron en esas épocas y tampoco cometieron dichos crímenes. Por consiguiente, no se les debe acusar más que por sus propios actos. Se supone que tus derechos acaban donde comienzan los del prójimo; he ahí uno de los puntos que deberían regir en la actualidad. No se aplica en lo absoluto, pero por lo menos ha habido un progreso. Y se supone que los hombres no deben pisotear a las mujeres, mas verlas como semejantes; no superiores o inferiores.  El mismo principio debe regir a las mujeres, y luchar tanto en contra del pisoteo de quienes las opriman como con las mismas mujeres que den una proyección demoníaca de qué es ‘’lo justo’’.

No me refiero a que las mujeres militantes del feminismo sean dóciles, debido a que un problema como el machismo no es una barrera fácil de romper, a pesar de que ya no sea como fue hace siglos atrás (o incluso décadas), sino que no excluyan ninguna ayuda que pueda provenir de hombres. Se supone que un hombre responsable y atento a su familia no va a querer reproducirse y pensar que sus posibles hijas (en caso de tenerlas) lleguen a vivir en un mundo en el cual ellas lleguen a sentir que su potencial fue aplastado por la presión social del machismo. Pero la cosa no para ahí, a causa de que no es un asunto exclusivo de sentimentalismos, sino de efectivo orden y justicia. Quien tiene un compromiso con la sociedad, lo tiene para todos, no para un grupito; quien asume luchar por dicho compromiso lo  expande a cada rincón que pueda y concientiza aquellas personas que no se han unido, no por negarse, sino porque simplemente no lo habían considerado o no tuvieron un motor para que al menos transitaran en una fase incipiente de pensamiento socialmente aceptable para todos y todas.

Ya es tiempo de que los compromisos sociales se vean asumidos por cada individuo en la faz de este planeta. Es hora de ver más mujeres incurriendo a la política, pero que las mismas no se limiten a buscar apoyo de su propio sexo. Y siguiendo la misma línea, una verdadera democracia tiene que garantizar el acceso para que las más aptas puedan competir por los puestos que se merezcan. Es el momento idóneo para que no solo se acepten los cambios que vayan en contra de la degradación milenaria de la convivencia de sexos, de esa vil subordinación femenina, e incluso de esos falsos ‘’privilegios’’ machistas que se les otorga a las féminas -pase usted primero; el hombre paga todo; solo los hombres hacen esfuerzo físico con cosas pesadas…- . Que se incurra a una verdadera igualdad de oportunidades, tanto el hombre renunciando a sus exenciones, como la misma mujer.

Fuente de la imagen: https://adgentinian.wordpress.com/2013/03/11/que-es-el-feminismo-hombres-y-mujeres-para-una-sociedad-igualitaria/

Redacción: Noel Rolando Rodríguez Reynoso