Una
de las incongruencias que he notado a través del tiempo al interactuar con
mujeres que militan en el feminismo es la de no preocuparse mucho por la
integración de hombres en la pelea para que no hayan desigualdades de género.
Dicho fenómeno limita el alcance que tiene el feminismo de trastocar la
mentalidad de la humanidad y erosionar en la mayor medida posible la
discriminación que han sufrido las mujeres a través del tiempo y ciertos
problemas -de carácter grave- que siguen viviendo hoy día.
Hay una coyuntura actual que las mujeres deben aprovechar: no vivimos en la
sociedad del pasado. A pesar de que todavía hay mucho que debe de hacerse a
favor de la protección de los derechos humanos, sin importar el sexo u otras
variables, hoy día es más fácil incidir en la mentalidad de cada persona que
interactúe en los distintos vínculos sociales que han aparecido con el
desarrollo tecnológico conocido como internet y allegados a éste. Muchos
movimientos actuales se mueven en el ciberespacio.
Hay hombres con los que he dialogado y, más o menos, en lo común, me dicen lo
siguiente: ‘’Yo creo en que a las mujeres hay que darles las mismas
oportunidades que a nosotros, pero no creo en el feminismo’’. En primera
instancia suena una contradicción errada, desde una perspectiva semántica de lo
que significa el feminismo, y puede que lo sea, pero existen factores que hacen
un vaivén de confusión para aquellos hombres que no se han integrado a esa
causa, pero sí aceptan que hay que darles apertura a las féminas. Dicho
fenómeno ha de deberse, quizás, entre otros asuntos, porque algunas mujeres
usan la coyuntura anteriormente mencionada para presentar posturas radicales
que intentan denigrar a todos los hombres, ofreciendo incluso la amenaza de que
a muchos se les debiera amputar el pene. Y no, dichas radicales no buscan una
mejoría realmente efectiva para el sexo femenino, sino una forma arraigada de
desquite social por la imagen proyectada de los maltratos que han sufrido desde
tiempos arcanos, pero que quieren hacer cargar a individuos que no vivieron en
esas épocas y tampoco cometieron dichos crímenes. Por consiguiente, no se les
debe acusar más que por sus propios actos. Se supone que tus derechos acaban
donde comienzan los del prójimo; he ahí uno de los puntos que deberían regir en
la actualidad. No se aplica en lo absoluto, pero por lo menos ha habido un
progreso. Y se supone que los hombres no deben pisotear a las mujeres, mas
verlas como semejantes; no superiores o inferiores. El mismo principio debe regir a las mujeres,
y luchar tanto en contra del pisoteo de quienes las opriman como con las mismas
mujeres que den una proyección demoníaca de qué es ‘’lo justo’’.
No me refiero a que las mujeres militantes del feminismo sean dóciles, debido a
que un problema como el machismo no es una barrera fácil de romper, a pesar de
que ya no sea como fue hace siglos atrás (o incluso décadas), sino que no
excluyan ninguna ayuda que pueda provenir de hombres. Se supone que un hombre
responsable y atento a su familia no va a querer reproducirse y pensar que sus
posibles hijas (en caso de tenerlas) lleguen a vivir en un mundo en el cual
ellas lleguen a sentir que su potencial fue aplastado por la presión social del
machismo. Pero la cosa no para ahí, a causa de que no es un asunto exclusivo de
sentimentalismos, sino de efectivo orden y justicia. Quien tiene un compromiso
con la sociedad, lo tiene para todos, no para un grupito; quien asume luchar
por dicho compromiso lo expande a cada
rincón que pueda y concientiza aquellas personas que no se han unido, no por
negarse, sino porque simplemente no lo habían considerado o no tuvieron un
motor para que al menos transitaran en una fase incipiente de pensamiento socialmente
aceptable para todos y todas.
Ya es tiempo de que los compromisos sociales se vean asumidos por cada individuo
en la faz de este planeta. Es hora de ver más mujeres incurriendo a la
política, pero que las mismas no se limiten a buscar apoyo de su propio sexo. Y
siguiendo la misma línea, una verdadera democracia tiene que garantizar el
acceso para que las más aptas puedan competir por los puestos que se merezcan.
Es el momento idóneo para que no solo se acepten los cambios que vayan en
contra de la degradación milenaria de la convivencia de sexos, de esa vil
subordinación femenina, e incluso de esos falsos ‘’privilegios’’ machistas que
se les otorga a las féminas -pase usted primero; el hombre paga todo; solo los
hombres hacen esfuerzo físico con cosas pesadas…- . Que se incurra a una
verdadera igualdad de oportunidades, tanto el hombre renunciando a sus
exenciones, como la misma mujer.
Fuente de la imagen: https://adgentinian.wordpress.com/2013/03/11/que-es-el-feminismo-hombres-y-mujeres-para-una-sociedad-igualitaria/
Redacción: Noel Rolando Rodríguez Reynoso
Fuente de la imagen: https://adgentinian.wordpress.com/2013/03/11/que-es-el-feminismo-hombres-y-mujeres-para-una-sociedad-igualitaria/
Redacción: Noel Rolando Rodríguez Reynoso

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